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Día de la mujer hondureña en el año 2010 que espera y aguarda.
De amor están hechas tus manos, de sol tus ojos, de fuego tu vientre y de hierro tu fe.
Se respira el nixtamal en tu cocina, el pan en el horno de barro, y la gallina india en un caldo de armonía reduce la multiplicación del hambre. Se respira tu perfume de mujer tempranera en el aula de clase. No te pesan los libros, ni los años, ni el dolor. Los niños redoblan tu energía y las niñas son espejo de tu falda corta y calcetines altos. Se respira tu esencia en la oficina alborotada, en el campo despejado, en la calle contaminada, en la cama que te espera, en tu pareja, en la persona que desenreda tu cuerpo, en tus hijos, en tus palabras.
Las montañas de Honduras redondean tus caderas. Los ríos refrescan tu espíritu. Los hombres te miran, los hijos te aman, te envidian las entrañas de la tierra.
Mujer hondureña, espíritu de niña juguetona, de madre quinceañera, hacedora de hombres y mujeres de bambú y caracolas. Vivirán por siempre tus manos que construyen, tus ojos soñadores, tu cuerpo sin descanso, tu esencia pura, tu amor incontenible. Tu voz al viento advierte, clama y canta en armonía con la vida, y susurra con la fuerza de huracanes que defenderás tu patria con la esperanza en alto y el hierro forjado en tus manos.
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